Por Rigoberto González / Centro Retail de Panamá
El comercio alimentario en Panamá atraviesa un momento de profunda transformación impulsado por dinámicas
macroeconómicas, cambios estructurales en los hábitos del consumidor y exigencias regulatorias sin precedentes.
Comprender y dar seguimiento a esta evolución es vital para alinear las estrategias de surtido, innovación y sostenibilidad en un mercado cada vez más competitivo y exigente.
Seguridad Alimentaria y el Reto del Costo de la Dieta
Panamá ha demostrado avances sustanciales en materia de seguridad alimentaria a largo plazo. Según los datos del informe "El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI 2026)", la tasa de subalimentación en el país se redujo al 4.7% en 2025, una mejora notable frente al 14.8% registrado dos décadas atrás.
A pesar de que el Producto Interno Bruto (PIB) Nacional experimentó un crecimiento del 4.4% en 2025, unas 200,000 personas (0.2 millones) aún padecen hambre crónica y enfrentan barreras de ingresos para acceder a una alimentación equilibrada, en un entorno caracterizado por una tasa de desempleo del 10.4% y una informalidad laboral del 47.1%.
En paralelo, el costo económico de una dieta saludable en Panamá se situó en $4.46 de paridad de poder adquisitivo (PPA) por persona al día en 2025, superior a los $4.32 reportados el año anterior. Este indicador posiciona a la región y al país dentro de los esquemas alimentarios más costosos a nivel global, un fenómeno impulsado no solo por la producción primaria, sino por ineficiencias críticas en las etapas intermedias de la cadena de valor: transporte, deficiencias en la infraestructura vial, almacenamiento frigorífico inadecuado y significativas pérdidas poscosecha.
Tendencias de Consumo y Preferencias: El Auge del Consumidor Híbrido
El consumidor panameño y regional evoluciona rápidamente hacia un perfil híbrido, donde la búsqueda activa de salud, funcionalidad y bienestar convive con una marcada sensibilidad al precio derivada de la presión inflacionaria. Las tendencias del mercado señalan un crecimiento estructural en la demanda de alimentos funcionales, destacando el auge de los productos ricos en proteínas, las soluciones listas para consumir orientadas a la conveniencia urbana, y las opciones congeladas. Estas últimas han dejado de percibirse como un recurso secundario para consolidarse como una estrategia inteligente que optimiza el presupuesto familiar y mitiga el desperdicio doméstico.
Para la industria procesadora y el retail moderno, la prioridad actual radica en ofrecer valor añadido sin tensionar el ticket medio. La innovación comercial debe integrarse con agilidad en los lineales, priorizando la densidad nutricional, la accesibilidad de precios y formatos flexibles que respondan a las demandas de estilo de vida de los consumidores actuales.
Sostenibilidad y el Impacto de la Ley 514: Reducción del Desperdicio
Uno de los hitos normativos más relevantes para el ecosistema comercial e industrial panameño es la reciente reglamentación de la Ley 514 (del 1 de abril de 2026), sometida a consulta pública por el Ministerio de Salud (Minsa) a través de la Dirección Nacional de Control de Alimentos y Vigilancia Veterinaria (DNCAVV). Esta legislación establece un marco jurídico pionero destinado a prevenir la pérdida de alimentos y promover su aprovechamiento eficiente a lo largo de toda la cadena de suministro.
Ejes Clave de la Ley 514 de Desperdicio Alimentario
La normativa facilita la donación segura de productos aptos para el consumo humano que anteriormente eran descartados. Exige registros sanitarios vigentes, carnés de salud para el personal manipulador y estrictos controles de trazabilidad e inocuidad supervisados por el Minsa, fomentando una sólida cultura de solidaridad corporativa y economía circular en el sector comercial e industrial.
Conclusión Estratégica
El futuro del comercio alimentario en Panamá exige una ejecución empresarial ágil y rigurosa. La combinación de un consumidor más informado, presiones económicas persistentes, desafíos logísticos en el costo de las dietas y un marco normativo enfocado en la sostenibilidad exige que la industria adapte sus modelos operativos. Anticiparse a estas tendencias y garantizar altos estándares de inocuidad y eficiencia será el diferenciador clave para la competitividad corporativa en el mercado actual.

