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NUEVAS TARIFAS ELÉCTRICAS: IMPACTO, RETOS Y ESTRATEGIAS PARA EL SECTOR EMPRESARIAL

Por: Lic. Rigoberto Gonzàlez / Economista

El entorno energético panameño atraviesa una coyuntura determinante. Con la reciente aprobación de los pliegos tarifarios de distribución y comercialización por parte de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP), los cuales regirán desde el 1 de septiembre de 2026 hasta el 31 de agosto de 2030, el sector comercial e industrial enfrenta nuevos desafíos financieros y operativos. A esto se suma el impacto de las altas temperaturas, la presión sobre la demanda nacional y la variabilidad climática asociada al fenómeno de El Niño.

1. El Nuevo Esquema Tarifario y las Medidas de Mitigación del Gobierno

Los pliegos aprobados por la ASEP establecen las pautas para el servicio eléctrico de los próximos años. Ante la preocupación por el incremento de costos, el Consejo de Gabinete aprobó la Resolución 110-26, autorizando un esquema de aportes adicionales al Fondo de Estabilización Tarifaria (FET) estimados en B/.32 millones. Estos recursos buscan mitigar el impacto financiero y evitar que un porcentaje significativo de hogares y clientes experimenten alzas desmedidas en su facturación a corto plazo mediante créditos aplicados por las empresas distribuidoras.

2. Preocupación en el Sector Empresarial: Grandes Clientes y la Industria

A pesar de los alivios estatales dirigidos a los sectores residenciales, los grandes clientes consumidores e industriales han manifestado profunda inquietud. La Asociación de Grandes Clientes Eléctricos de Panamá (AGRANDEL) advirtió sobre el impacto del nuevo Cargo de Potencia de Generación (CPG), el cual propone homologar y elevar la tarifa a $16.00 por kW-mes, superando los costos previos de $12.00 en EDEMET y EDECHI, y de $13.93 en ENSA. Este incremento repercute de manera directa en los costos operativos de industrias productoras de alimentos, materiales de construcción, hospitales, hoteles y centros logísticos.

Por su parte, el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP) ha señalado que la electricidad se ha convertido en un factor crítico de competitividad internacional. Los industriales sostienen que, ante márgenes ajustados y una competencia global exigente, el costo energético afecta directamente la producción y la generación de empleo. Aunque el autoconsumo solar ha ganado terreno con más de 7,000 usuarios y 192 MW instalados, el sector gremial insiste en la urgencia de eliminar los topes regulatorios actuales —limitados al 5% de la energía y 15% de la capacidad instalada— y agilizar la tramitología burocrática para acelerar la transición hacia fuentes limpias.

3. El Fenómeno de El Niño y la Vulnerabilidad de la Matriz Energética

El escenario macroenergético está condicionado este año por una probabilidad superior al 85% de incidencia del fenómeno de El Niño. Esto ha provocado retrasos en la temporada lluviosa y un estrés hídrico considerable sobre los principales embalses del país. Según datos del Centro Nacional de Despacho (CND), la generación hidroeléctrica ha perdido participación, reduciéndose de manera notable en favor de un mayor respaldo de plantas térmicas y de gas natural, destacando la planta de GNL en Colón con una capacidad de 381 MW.

Especialistas del sector advierten que, si bien existe suficiente capacidad de generación térmica instalada para evitar desabastecimientos, el verdadero cuello de botella radica en la capacidad de transmisión de la red. La necesidad de acelerar obras estratégicas como la cuarta línea de transmisión eléctrica resulta ineludible para garantizar la estabilidad en los corredores de alta demanda. Asimismo, en el plano comercial, las altas temperaturas y la humedad prolongada exigen un mantenimiento preventivo riguroso en los sistemas de climatización de edificios corporativos y centros de datos para evitar fallas operativas y sobrecostos por reparaciones de emergencia.

4. Demanda Eléctrica Histórica y Factores que Elevan la Factura

La combinación de altas temperaturas y humedad ha llevado la demanda nacional de electricidad al borde de sus máximos históricos, alcanzando los 2,161 megavatios al cierre de junio, a solo 74 MW del récord alcanzado en 2023.

Autoridades de la ASEP y de la Secretaría de Energía han aclarado que los recientes incrementos en los recibos obedecen primordialmente a un mayor volumen de consumo y no a un aumento de la tarifa base. Durante los meses más calurosos, el uso intensivo de sistemas de aire acondicionado —con frecuencia ajustados a temperaturas extremas de 16 °C a 18 °C en lugar del rango eficiente de 23.5 °C a 24 °C— incrementa el rendimiento del compresor, elevando el gasto energético entre un 5% y 10% por cada grado reducido. Adicionalmente, el consumo de energía en hogares y pequeños comercios que superaron el umbral de los 300 kWh implicó la pérdida temporal del subsidio del FET, sumado al factor latente del "consumo fantasma" generado por equipos en modo de espera (standby).

Conclusión y Perspectiva Estratégica

El panorama exige una visión estratégica basada en la eficiencia energética, la auditoría preventiva de infraestructuras y la adopción acelerada de tecnologías de autogeneración solar. Mitigar la exposición a la volatilidad de los precios del mercado mayorista y optimizar el uso de los recursos eléctricos se perfila como la clave indispensable para proteger la rentabilidad y la competitividad empresarial en el horizonte hacia 2030.